Los sistemas de amplifiación del audio forman parte de nuestras vidas del mismo modo que lo hacen la televisión o los automóviles.
No existe evento hoy día, por pequeño que sea, que no cuente con un mínimo de equipamiento ¿Porqué es esto así? Porque estamos acostumbrados a escuchar los mensajes sonoros con una calidad auditiva a lo que lo hacíamos hace unos años. La expecativa normal es que, lo que escuchamos en tal o cuál concierto, suene lo más parecido a lo que nuestros equipos de uso diario nos tienen acostumbrados en el hogar, el coche, etc.
Nuestros conocimentos de acústica también se han incrementado y hoy conocemos mejor las posibilidades de nuestros equipos y los efectos que pueden tener sobre una audiencia. La mejora de estos sistemas permiten, junto a lo expuesto anteriormente, optizimar adecuadamente la información, que debe llegar a la audiencia de la manera más íntegra.